Cuando se colocaba en el hogar, eran los niños los encargados de hacer soltar la carga a base de golpes repetidos, que junto con frases, bendiciones rituales y las chispas que con cada golpe salían del fuego, eran el calor familiar y mágico de una fiesta ancestral como la del solsticio de invierno.
Gracias a las mamas del cole hemos recuperado esa tradición durante unos momentos:
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.